LMD en la mira de los partidos

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Editorial

Más que cualquiera en este país, los políticos saben muy bien que la Liga Municipal Dominicana (LMD) es un organismo infuncional, que liba del presupuesto una porción de lo que toca a los municipios, a los que aporta muy poca utilidad, por no decir que ninguna.

Pero aún a sabiendas de que se trata de un lastre burocrático y financiero para el erario, los políticos se desviven por estar a la cabeza de esta entidad, que gracias a la dialéctica clientelar de los partidos ha sobrevivido a las tímidas transformaciones practicadas en la organización del Estado.

Es difícil ver a la LMD como ajena al conjunto de factores que han disminuido la autonomía y capacidad de los gobiernos municipales. Y resulta curioso que el Gobierno Central haya despojado a los ayuntamientos de muchas de sus funciones y facultades, pero en cambio ha mantenido intacta esa fuente de clientelismo inoperante que es la Liga.

Desde luego, hay que entender que los partidos jamás han tenido la suficiente entereza como para asentir que se les despoje de una fuente clientelar como la LMD, que da empleos, no necesariamente trabajo, a la militancia de turno. Aspiramos a que, alguna vez y de algún modo, se convierta a la Liga en algo de utilidad para los municipios y la sociedad. Algo que dé mieles a cambio de lo mucho que liba del erario.

Un día sin novedades

El Día Internacional de la Lucha contra la Corrupción -9 de diciembre- pasó aquí con más penas que glorias, con un país que el Foro Económico Global encasilla en el octavo lugar más alto entre 138 naciones y con pocas señales convincentes de querer acabar con este flagelo. La falta de consecuencias se ha erigido en premio para los actos indecorosos que se cometen en cualquier ámbito. El mandato de la ley queda como letra muerta por falta de aplicación y cumplimiento.

El país ha visto impotente cómo los resultados de decenas de auditorías que han detectado irregularidades en el manejo del bien público, han sido engavetados para evitar que generen eventuales castigos si es que llegan a ventilarse en un estamento judicial probo y confiable. Alguna vez será que nos sacudiremos esta rémora.

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