Reforma fiscal, como un enema a panza vacía…

0
219

Por José Antonio Matos Peña
Así se podría visualizar el marcado y expresado ya propósito gubernamental de aplicar el famoso y desgastado pacto fiscal. La francachela con que se desenvolvió todo el proceso electoral dominicano, con la que se ajustaron los numeritos predichos meses atrás, con precisión matemática, obliga a la recuperación económica del gobierno, al cual, la enorme indolencia con la parte más vulnerable y necesitada del pueblo, lo lleva a “coger piedras para los más chiquitos”, permanentemente, tomando como camino más corto, la reforma de impuestos que irremisiblemente terminaran impactando al pueblo, en vez de recortar exenciones , privilegios con los subsidios a los que tienen más, y hasta donativos de combustibles , más los grandes sueldo, en ocasiones múltiples, de privilegiados políticos; en resumen, no se contempla lo más lógico, justo y expedito camino a la calidad del gasto público.

No es un secreto para nadie, que cada reforma fiscal en toda la historia nuestra, ha sido transferida a la población, mediante el consumo obligado, incluido el famoso ITBIS, impuesto a las transferencias de bienes industrializados y servicios, se alega en este caso, la rebaja de su monto, pero la ampliación de su base impositiva, es decir, bajar un poco el monto para incluir más productos de consumo popular y servicios, conclusión; pagando menos y pagar en más, termina siendo mayor el tributo nuevo, que el viejo establecido, si no fuese así, ¿Cuál sería el interés?; ¿bajar el impuesto?, y lo que se busca es recaudación????.

El dispendio general vivido en los últimos años, la celebración de elecciones en las que el gasto y compra evidentemente innecesaria, conjugada con el mercado del voto desde las oficinas gubernamentales hasta el mercadeo de voluntades incluido el día D de las elecciones 15-5-2016 marcan un evidente déficit fiscal, que no es el primero, pero si pudiera ser el mayor, va camino a ser cargado al mismo pueblo que de una u otra manera admitió o aplaudió sus causas. Las consecuencias en la población, la cual resiste con estoicismo sus embates, a pesar de que una parte de él, claudica ante su inclemencia sumándose al sálvese quien pueda de la delincuencia común, con claro indicador de que en la medida de que se aumenta el costo de la vida, aumenta este factor.

Ante un estado de cosas del estado nuestro, que no puede ser peor, que lo sucedido y expuesto por el jefe de la policía, lo cual constituye un pequeño ejemplo de lo general, nos llevan a contestar a la maquinaria gubernamental empleada a fondo para vender a la opinión pública dominicana la bonanza de una reforma fiscal, que lejos de gravar mas al dominicano, le bajara la presión, según ella, con una expresión del pueblo Venezolano que dice, “Yo no me calo esa lavativa”

Dejar respuesta